
Pollo a la romana

El pollo a la romana es un antiguo plato campesino originario de Roma. Se prepara con una combinación de trozos de pollo, panceta, cebollas, ajo, vino blanco, tomates, aceite de oliva y pimientos morrones. La carne se cuece a fuego lento con otros ingredientes hasta que se ablande y se forme una salsa reconfortante y rica. Este plato suele cocinarse a fuego lento; antes, la gente lo preparaba por la mañana y lo dejaba hervir a fuego lento durante unas horas. Originalmente se inventó como una forma de aprovechar la carne de baja calidad, el vino y las hierbas que ablandan la carne y le dan sabor. Se recomienda servir el plato con pan rústico como acompañamiento.


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