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Sopa de oignon

Aunque en sus orígenes era un humilde plato campesino, la sopa de cebolla francesa se considera hoy en día uno de los platos más apreciados de la cocina francesa. El caldo es sencillo, hecho únicamente con cebollas caramelizadas y caldo de carne. Sin embargo, la sopa se distingue por las croûtes, trozos de pan crujiente horneado que se colocan sobre la sopa y luego se cubren generosamente con queso. El plato ensamblado se termina de preparar en el horno, dejando que el queso se derrita mientras la parte superior se convierte en una costra dorada. La sopa de cebolla francesa es un plato con una rica historia y una tradición muy larga. Las cebollas se han utilizado desde la época romana, y se conoce una sopa similar desde la Edad Media. Este clásico francés ha cambiado a lo largo de la historia, estableciendo su forma final en el siglo XVII. Se conocía principalmente como un plato tradicional simple y abundante, pero en la década de 1960, cuando la cocina francesa comenzó a ganar popularidad en todo el mundo, la sopa de cebolla se convirtió en uno de sus representantes más famosos. Hoy en día, se puede encontrar en casi todos los restaurantes franceses tradicionales, donde generalmente se sirve como entrante.
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